“El Testigo” es el nuevo cortometraje del director Alberto Kampmann

EL RETO DE SEGUIR ADELANTE

 
  • El cortometraje “El Testigo”, de Alberto Kampmann, una inteligente alegoría sobre el camino hacia el propósito.
  • Los efectos sonoros están desarrollados a partir de una Inteligencia Artificial creada por el equipo técnico.
  • Los actores Joaquín Notario, Santi Crespo y Javier Muga simbolizan la tristeza, la esperanza y la pureza, valores que engranan el discurrir por el túnel de la vida.
  • Un testigo luminoso marca la senda a seguir, poniendo énfasis en vivir el presente, con la vista puesta en el futuro y gracias al legado de los ancestros.

Ser conscientes del momento que vivimos aquí y ahora, proyectándonos hacia un futuro alineado con la ilusión y valiéndonos de la sabiduría de aquéllos que nos han precedido. Éste es el tema del último cortometraje del director Alberto Kampmann, “El Testigo”, en el que el abordaje de lo espiritual brinda una oportunidad, desde el punto de vista técnico, a la IA, con el resultado de unos efectos sonoros únicos.


Pic El Testigo de A Kampmann

Quince minutos. Ha sido el metraje requerido para que el director y guionista Alberto Kampmann muestre su nueva historia.

“El Testigo” (2023) es su cuarto cortometraje y en él explora de forma simbólica, aunque sencilla, la dimensión espiritual de todo ser humano, en el camino que lo lleva hacia su Ikigai o propósito de vida.

Rodado en tierras burgalesas de Aranda de Duero, concretamente en las galerías subterráneas de una de sus principales bodegas, el corto se centra en esos momentos en los que el ser humano pierde el deseo de seguir adelante, en cualquiera de las áreas de su vida.

“Esta historia buscaba hablar de eso, de la importancia de seguir adelante”, dice Kampmann; “lo curioso es que hay veces en las que, para recobrar la motivación, no es necesaria una catarsis, pues somos seres ordinarios, con vidas ordinarias y la más simple de las sonrisas nos basta para recobrar la ilusión perdida”.

Los personajes Desesperado, Piadoso y Ausente son, respectivamente, los símbolos de la tristeza, la esperanza y la pureza, valores que engranan el discurrir por el túnel de la vida.

A todos ellos los une el elemento que simboliza el conocimiento, el alma o el inconsciente: un testigo luminoso que toma el color de la persona que lo porta; “es la pieza que une el puzzle, que sustenta la historia, al permitir la misión de pasar el testigo”, dice Kampmann; “como ejercicio de recoger la sabiduría de los que vinieron antes que nosotros y cederla a la siguiente generación”.

El entorno en el que se desarrolla la narración, una cavidad subterránea con forma de túnel, es quizá la metáfora que más nos aproxima al mito de la caverna de Platón, al significar la vía mediante la que se llega al conocimiento, a la verdad. 

“El reto de la historia ha estado en hacerla lo más universal posible, independientemente de la cultura, idioma, edad o sexo de quien lo visualice”, dice el director de “El Testigo”. 

Edu Mato y Hector Mingote en fotografía de El Testigo

Edu Mato (Operador de Cámara) y Héctor Mingote (Director de Fotografía) en el set de El Testigo 

Equipo y efectos sonoros

Desde el punto de vista técnico, el cortometraje utiliza una herramienta propia, diseñada por uno de los ingenieros del equipo de rodaje: el autocodificador variacional.

Se trata de un desarrollo a partir de la Inteligencia Artificial (IA) que por primera vez se ha implementado en un cortometraje. Entre sus aplicaciones, destacan las variaciones en el tono y el timbre del sonido, que añaden un valor adicional de verosimilitud. 

La citada herramienta permite alimentar la IA para que cree nuevos sonidos a partir de la mezcla de las propiedades de los básicos, sumando matices y variaciones que convierten la experiencia del foley (efectos de sala) en única.

Aunque no es la única área en la que la innovación está presente. Fotografía ideó un sistema de lo más peculiar para generar el efecto “terremoto”, al principio de la obra, para lo que ideó un soporte que unía el cuerpo de la cámara a una taladradora. 

De nuevo un detalle marcó la diferencia: el eje de la broca se descentró a propósito, mediante un taco de forma que, al encenderla, “todo el sistema hacía temblar la cámara de una manera controlada y uniforme”, explica Alberto Kampmann. 

Por lo que se refiere a los actores, Joaquín Notario repite como protagonista en este cortometraje (encarnó a Pepón en “No es para tanto”) Su experiencia de más de 40 años le hace encajar a la perfección en el perfil de Piadoso; “de hecho, escribimos el personaje para él, incluso antes de proponérselo”, dice Kampmann.

Santiago Crespo ha vivido una de sus interpretaciones más exigentes; durante los dos meses previos de ensayo ha profundizado en un personaje cuyo camino de vida es complejo y lleno de contrastes. 

Por su parte, Javier Muga ha explorado, desde la contención y el respeto, un perfil extremadamente sensible, dando como resultado a un personaje auténtico y brillante, ajeno a los habituales estereotipos.

La filmografía de Kampmann empieza con un primer cortometraje, la comedia “Nuestra gastronomía”, que se estrenó en 2016. Le siguió “Velo” (2020) cuyo argumento da qué pensar sobre las stories. 

El drama “No es para tanto” (2021) invita a la reflexión sobre el alcoholismo y la negación. Su trabajo más reciente, “El Testigo” (2023), es la incursión de Kampmann en la senda espiritual de todo ser humano, en el camino de vida.

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